La espuma marina requiere casi cero mantenimiento, pero hay algunos cuidados básicos que maximizan su vida útil. Descubre qué hacer y qué evitar a toda costa.
Una de las razones principales por las que los propietarios eligen la espuma marina sobre la teca es su escasísimo mantenimiento. Sin embargo, existen algunas prácticas básicas que marcan la diferencia entre una cubierta impecable después de 10 años y una que empieza a mostrar signos de desgaste prematuro.
Limpieza rutinaria: lo que hay que hacer
- Aclarar con agua dulce después de cada salida para eliminar la sal depositada.
- Para suciedad leve: agua con jabón neutro y un cepillo de cerdas blandas.
- Para manchas de aceite o combustible: desengrasante naval suave, sin disolventes agresivos.
- Dejar secar completamente antes de cubrir el barco con funda.
Lo que hay que evitar absolutamente
- Disolventes fuertes (acetona, thinner): degradan el material y deshacen el adhesivo.
- Limpiadores abrasivos o estropajos metálicos: rayan la superficie y aceleran el desgaste UV.
- Aceites de bronceado o cremas solares: manchan permanentemente el núcleo de la espuma.
- Presión de agua muy alta directamente sobre las juntas: puede levantar bordes.
Inspección anual: 10 minutos al año
Una vez por temporada, conviene revisar los bordes de las piezas y las zonas de mayor tránsito. Si algún extremo se está levantando, basta con aplicar un poco de adhesivo de contacto náutico y presionar durante 24 horas con peso. Corregir un borde a tiempo evita que el problema se extienda.
Almacenamiento en invierno
La espuma marina tolera perfectamente las temperaturas de invierno en Europa. No es necesario desmontarla ni aplicar ningún tratamiento especial. Si el barco está en tierra bajo una funda, asegúrate de que la cubierta esté completamente seca antes de cubrirla para evitar acumulación de humedad prolongada.
